Efecto invernadero y CO2

Un tema de gran actualidad es el relativo al cambio climático de nuestro planeta y el efecto de calentamiento global inducido por la proliferación de determinados gases denominados “gases efecto invernadero”, entre ellos, el más importante es el dióxido de carbono, CO2, en la atmósfera.

De no ser por las plantas nos ahogaríamos literalmente en CO2 y nos quedaríamos sin oxígeno. Mediante la fotosíntesis las plantas recogen el CO2 atmosférico, lo fijan en forma de tejidos orgánicos y liberan oxígeno.

Hoy, la ciudadanía mira a los árboles como los potencialmente mayores sumideros de carbono del futuro, pues son los mayores vegetales del planeta y por tanto, los que están en condiciones de producir gran cantidad de tejidos orgánicos capaces de atrapar este componente.

La formación de 1 kg de madera sustrae e inmoviliza 1,63 kg de CO2 atmosférico.

O lo que es lo mismo, en la hipótesis simplificadora de que la “madera equivalga a celulosa”, 1 m3 de madera hace de sumidero para 1 tonelada de CO2.

Si consideramos que 1 hectárea de pinar maduro de pino albar en Quintanar de la Sierra, Burgos, puede tener unos 400 m3 de madera por término medio, estamos hablando de que aproximadamente 5.000 hectáreas de este monte están reteniendo del orden de 2.000.000 de toneladas de CO2, que de esta forma no están contribuyendo al calentamiento global.

Por ello, este Programa se plantea también como objetivo el tener a nuestros bosques sometidos a un aprovechamiento racional, no considerándolos exclusivamente como santuarios vegetales formados por masas extensas y bien conservadas, sino que también y a través de sus troncos sean el sumidero principal de carbono, y que sus variados productos como mesas, sillas, vigas, parquets, tablas, etc. sean capaces de producirlos a lo largo del tiempo, siendo extraídos del ecosistema por el hombre bajo su juicioso aprovechamiento. A esto es lo que denominamos gestión forestal sostenible.

En el ejemplo anterior, si cada hectárea del pinar de Quintanar de la Sierra produce del orden de 2,5 m3 de madera al año, podemos estar inmovilizando en forma de productos de madera unas 12.500 toneladas de CO2 adicionales cada año, además de las toneladas de CO2 que ya estaban inmovilizadas en la masa arbolada existente, que es la que crece y sigue acumulando CO2 en sus troncos.

Como resumen se puede afirmar que, como media, 1 hectárea del bosque de Quintanar de la Sierra con Gestión Forestal Sostenible hace de sumidero para 2,5 toneladas de CO2 cada año. Sumando los crecimientos de todos los años y restando las extracciones acumularíamos al final del turno (periodo de tiempo transcurrido desde el inicio de la regeneración de una superficie forestal y la corta final del arbolado) los 400 m3 por hectárea que antes mencionábamos.

Por lo tanto, y según los datos del CREAF[1], que ha calculado la retención media por absorción de los bosques españoles en 5 toneladas por hectárea y año, si éstas tuvieran una G.F.S. y tuvieran masas adultas de coníferas, capturarían 7,5 tn/ha/año, o sea un 50% más de captación de CO2 que las masas no gestionadas.


[1] El Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) es un centro público de investigación creado en 1987 entre la Generalitat de Cataluña, la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y el Instituto de Estudios Catalanes con la finalidad de impulsar la investigación básica y aplicada en ecología terrestre. Posteriormente, se ha incorporado la Universidad de Barcelona.