¿Por qué un bosque tiene que ser sostenible?

La planificación forestal es la base. La planificación o gestión forestal es el “punto cero”, el proyecto de gestión debe ser previo a cualquier actuación en un monte: tratamientos selvícolas, lucha contra incendios, restauración de áreas degradas, repoblaciones, etc, es la base de la ordenación territorial del monte. Sin un proyecto de gestión lo que tenemos es un conjunto de actuaciones territoriales inconexas e independientes que carecen de sostenibilidad conjunta.

Debido a la inexistencia de estos Planes de Gestión se puede originar:

  • Un aumento del riesgo de incendios y sus daños; dado que no se planifican las actuaciones de prevención de incendios
  • Un bosque con una planificación en vigor posee una mayor y mejor, sin alterar hábitats ni especies protegidas, capacidad productiva de madera y por lo tanto goza de una mayor capacidad de captación y es más eficiente como sumidero de CO2. Contribuye a la puesta en el mercado de la materia prima más sostenible posible para la construcción, producción de energía y fabricación de muebles, vs petróleo, plástico y cemento, que no son renovables y en su producción producen tasas de contaminación más elevadas que en la extracción y procesado de la madera.
  • Fenómenos erosivos como consecuencia de no planificar la actuación en zonas afectadas por incipientes procesos de erosión que requieren, por ejemplo, plantaciones hidrológico-forestales.
  • Una perdida de la capacidad en la captación de agua por los bosques que formen las cabeceras de las cuencas hidrográficas, al no contemplarse en la planificación los fenómenos erosivos derivados de los ciclos hidrológicos.
  • El envejecimiento de nuestros bosques; al no planificarse la regeneración en las masas senescentes, no hay aparición regular en el espacio y en el tiempo de arbolado joven, lo que puede ocasionar que en el futuro el arbolado esté muy viejo y su semilla ya no sea fértil, además del aumento consustancial del peligro de enfermedades y plagas asociado a los sistemas biológicos envejecidos.
  • Al no existir una regulación de la actividad sociorecreativa en el monte ésta podría llegar a ser perjudicial para él, poniendo en peligro sus valores.
  • Una pérdida de rentas por parte de las entidades propietarias; la gestión ha de ser óptima en todos los sentidos, incluido el económico, al desconocer la potencialidad de las masas y las diferentes alternativas de satisfacter utilidades.
  • Una pérdida de capacidades productivas de aprovechamientos no planificados como hongos y setas, caza, leña, etc.
  • Peligro de agotar los diferentes recursos del monte al no planificar los mismos; si no sabemos cuánto podemos extraer difícilmente haremos un seguimiento y un control de lo que se extrae, con el consiguiente peligro  que ello plantea si las extracciones son abusivas.
  • Etc

La existencia de los Planes de Gestión Sostenible en nuestros bosques asegura la mejora de los hábitats forestales y su persistencia en el tiempo.

La finalidad de la propuesta es la posibilidad de obtener un número de padrinos suficiente como para poder asegurar la gestión forestal sostenible de nuestros montes apadrinados, ya que ésta resulta imprescindible para su conservación, mejora y explotación. La normativa nacional así lo reconoce al determinar que, con carácter general, los montes públicos y privados deberán contar con un plan de gestión, estableciendo el año 2019 como fecha límite para ello, además de poseer éste desde 2013 si se quieren acoger a cualquier subvención existente.